sábado, 14 de marzo de 2015

Crónica - John Nemeth - Madrid, marzo 2015

- BLUES "LIMPIO" CON TOQUES DE SOUL
Conocí a este tipo con su anterior (gran) trabajo, "Name the day". Y el pasado martes pasó por Madrid, por la Boite Live, para presentar su nuevo cd, "Memphis Grease".
Con más de un factor en contra, a priori, (cuándo dejaremos de "contraprogramar", como si nos sobrara el público...en fin...) John Nemeth pegó un imaginario puñetazo encima del escenario "soul-bluesero", arropado por su larga lista de nominaciones (y algún premio conseguido por fin) en su país de origen, Estados Unidos.
Y encima, resultó ser su cumpleaños el día del concierto. Obviamente, bastó una leve provocación, para que el escaso público entonase el correspondiente "Happy Birthday to you".
Gran concierto. Como dice un amigo: "sin fisuras". El excelente sonido hizo brillar la contundencia, claridad y virtuosismo de toda la banda. ¡Qué digo banda... bandaza!
Vaya con el blues de los "blanquitos"...
Venga vale... pondré un pero... Más que nada por aquello de "por pedir que no quede". Eché de menos la presencia de los metales. Habría redondeado aún más el espectáculo.
Quizá por esa falta de sección de viento, no escuchamos uno de mis temas favoritos, "Breakin' free".
Porque eso es precisamente lo que vivimos, un espectáculo. Un buen directo no se logra sólo con un cantante, por muy bueno que sea, y John Nemeth lo es de sobra. Su riqueza, en cantidad y calidad, de registros vocales resulta apabullante. Por no hablar de cómo toca la armónica... Los hay más virtuosos, pero él va al grano, sopla en el momento justo y de la manera exacta para transmitir sentimiento.
Igual que John, el resto de la banda. Son de los que parece que no tocan, no te da la impresión de que puedan hacer lo que hacen. Y te sorprendes una y otra vez pensado: "joder... qué bueno..."
Con la sensación de que el primero que no quería terminar de tocar era el propio Nemeth, y un setlist con más del noventa por ciento de temas propios (en blues es habitual no llegar al sesenta o setenta), completaron dos vibrantes y sentidas horas de concierto. Eso sí, no sin antes recibir con calor el regalo que nos hizo "el cumpleañero" a los asistentes... un blues que toca (según dijo) para él mismo cuando está solo. Gracias John.
Nos vemos.

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