martes, 28 de mayo de 2013

Crónica - Willie Nile - Madrid, mayo 2013

- ACOJONANTE SENCILLEZ
Willie Nile
De vez en cuando, ésto llamado vida, nos trae uno de esos grandes momentos que nos impulsan a seguir luchando, a seguir sufriendo, a seguir gozando. Cuando uno de esos instantes pierde su condición de efímero, para convertirse en dos horas de disfrute, estamos hablando de algo inolvidable.
Willie Nile explicó con hechos todo este proceso, el martes 14, en la sala El Sol.
Jorge Otero y Willie Nile
Jorge Otero
Un Willie Nile consciente de su protagonismo y del cariño incondicional que se ha ganado en España. Porque todo lo que este neoyorkino ha conseguido encima de un escenario, se lo ha ganado a pulso y casi sin hacer ruido.
Con el público (que abarrotaba la sala) totalmente entregado desde el principio, arrancaron con "This is our time", del nuevo disco "American Ride".
Willie Nile
Johnny Pisano
En total, fueron ocho los temas nuevos, sacrificando verdaderas joyas clásicas de su repertorio, como "Vagabond Moon", "Streets of New York" o "Asking Annie out", por citar algunas. Claro que, cuando hablamos de artistas de este calibre, podrían estar cuatro horas tocando. Pero bueno, para eso tenemos a Bruce Springsteen...
Willie Nile
No era noche de medias tintas, y así quedó demostrado cuando, tras un impresionante "The innocent ones", llegó "Heaven help the lonely". Para recuperarnos del subidón, Willie charló un poco con la gente, contando de qué trataba el siguiente tema. Ésto lo repitió previo a cada canción nueva, leyendo en la "chuleta" las frases que tenía preparadas para cada intro.
La banda estaba enchufada, el colombiano Alex Alexander a la batería, y el neoyorkino Johnny Pisano al bajo, marcaban la pauta a seguir con contundencia, seguridad y dedicación. Y Jorge Otero disfrutaba y hacía disfrutar con su guitarra, reduciendo a tan sólo recuerdos, timideces pasadas.
Alex Alexander
Willie Nile
Poco a poco y sin remedio, banda y audiencia fueron creciendo. La pasión y talento de los primeros, junto a la entrega y complicidad de los segundos, elevaban la magnitud del evento.
Excelente sonido (una vez más) y buena iluminación. Así da gusto.
Con "The crossing", Robert Noonan (que es como se llama en realidad Willie Nile) se sentó al piano, con el escenario vacío, dedicando el tema a sus ancestros irlandeses.
Jorge Otero y Johnny Pisano
Willie Nile y Johnny Pisano
Tras ese momento íntimo, este pequeño gran artista, pronunció la frase "el amor es un tren", tocando entre aplausos las primeras notas al piano de "Love is a train". Poco a poco, de uno en uno, fueron saliendo de nuevo todos los miembros de la banda, sumando sus respectivos instrumentos al espectacular tema que estábamos escuchando. La versión resultó mágica. Sí, mágica. El asturiano Jorge Otero lució su gran talento, convirtiendo las notas de su guitarra en punzantes lloros, que inundaban de sentimiento todo el recinto. Hasta Willie pareció sorprenderse al comprobar las caras de la gente, que no paraba de aplaudir y agradecer, la maravillosa y especial atmósfera que habían creado estos cuatro tipos.
Jorge Otero
Jorge Otero, Willie Nile y Alex Alexander
Con acústica en mano, sonó "American Ride", dando paso a la presentación de la banda. Y realizando una pregunta algo retórica, "¿conocéis a Levon Helm y a Clarence Clemons?", dedicó a estos dos músicos desaparecidos, un enorme "House of a thousand guitars".
Con enorme facilidad, Willie Nile alimenta la conexión con el público cada minuto. Mira a los ojos, sonríe, te da la mano, disfruta con la cercanía...
No tiene gran voz, es feo, bajito, usa melodías fáciles, pero desborda talento. Combina y aprovecha sus virtudes como pocos. Su personalidad arrolladora, su amabilidad y convencimiento en directo, le hacen ser un grande de eso que conocemos como... "Rock".
Willie Nile
Jorge Otero
Con "People who died", todo se aceleró. Llegó a ser casi punk, la gente no paraba de saltar, Willie bajó del escenario mezclándose entre el público... Y con un tremendo "One guitar", "acabó el concierto oficial". Pero quedaban dos tandas de bises verdaderamente espectaculares.
Willie Nile y Johnny Pisano
Willie Nile
La primera empezó tranquila, con "On a road to Calvary" (dedicado a Jeff Buckley), y nos partió por la mitad con "You gotta be a Buddha (In a place like this)".
En la inesperada, pero deseada, segunda dosis de bises, no hubo lugar para la tranquilidad. "Doomsday" y "She's so cold" cerraron este enorme concierto de ROCK, con mayúsculas.
Tras el paso por el merchandising, y las fotos y mini charlas de rigor con la banda, al emprender el camino a casa, me sorprendí sonriendo sin motivo aparente. Era sólo aparente. ¡Gracias Willie Nile!, lo necesitaba.
Nos vemos.

1 comentario:

Luis Beamud dijo...

Acojonates fotos y acojonante crónica. Suspiro largo, trago de Mahou y sonrisa al ver las pupilas de felicidad de los que me lo contaban en el Rolling. Ahora ya sé porqué. Grandeeee